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Un chile extremadamente picoso de gran demanda en el país

por Redacción

Aurora Sandoval Quiroa

México es el principal país en el mundo en el que se encuentra la mayor diversidad genética del género Capsicum, esto se debe principalmente a que presenta una gran diversidad de condiciones climáticas y edáficas. Por ello, al igual que una parte de América Central, se consideran como el centro de origen de este género.

El cultivo de chile es de suma importancia por sus múltiples usos y amplia distribución en todo el país ya que se produce en los dos ciclos agrícolas y forma parte del grupo de los principales productos hortofrutícolas exportados y es el tercer cultivo más importante, precedido únicamente por el tomate y la papa. Se considera una planta perenne, ya que existen huertas de hasta 10 años de antigüedad, el periodo de producción estimado es entre 5 y 7 años aproximadamente. Tiene un sistema radicular pivotante y profundo, llegando a alcanzar de 70-120 cm de profundidad y logra extenderse lateralmente a 100 a 120 cm, encontrándose la mayoría de las raíces a una profundidad entre 5-40 cm. Posee un tallo principal leñoso de crecimiento erecto e indeterminado llegando a alcanzar un crecimiento de 3 metros de altura, de acuerdo con el manejo que se emplea para la producción. Las hojas tienen una característica pubescente, entera, oval, lanceolada conformada por un ápice muy pronunciado de coloración verde, peciolada y de tamaño variable. Las flores son sencillas de color violáceo, pecioladas y aparecen solitarias en cada nudo, y están unidos al tallo por un pedicelo de 10 a 20 mm de longitud. Los frutos son esféricos, verdes en estado tierno y va adquiriendo tonos de rojo, amarillo y naranja al madurar. Mide de 3 cm en diámetro y 5 cm de longitud. Las semillas son negras rugosas, y es el único chile que posee esta coloración en sus semillas. Es tan picoso que rivaliza con el chile habanero como los más picosos de todo el país.

Entre las especies domesticadas, C. pubescens se caracteriza por presentar flor violeta y semilla negra; la semilla presenta una testa dura y una baja actividad metabólica durante su proceso de latencia, lo que ocasiona que rápidamente pierda viabilidad aún bajo condiciones controladas. Uno de los principales factores para optimizar la producción agrícola es el uso de semillas de buena calidad la que está asociada con el mantenimiento de la viabilidad de éstas durante su periodo de latencia.

Factores del medio ambiente que favorecen su cultivo

En particular, el chile manzano, Capsicum pubescens R. y P., es cultivado y consumido en las zonas altas y frías del país, en altitudes de 1,700 a 2,400 m. El chile puede cultivarse en clima muy variados dependiendo del tipo; así los serranos y jalapeños se adaptan muy bien en zonas cálidas, mientras que los chiles anchos a clima templado. Prefiere suelos profundos, de 30 a 60 cm, de ser posible sean francos arenosos, franco limosos o franco arcillosos, con alto contenido de materia orgánica y bien drenados. Es tolerante a ciertas condiciones de acidez y crece bien con pH de 5.5 a 6.8.

La temperatura media mensual ideal oscila de 18 a 22 °C, con temperaturas más bajas que éstas, el desarrollo de la planta se paraliza o apenas evoluciona. Es muy exigente en luminosidad durante todo el ciclo, principalmente en la floración (Serrano, 1977). El ciclo vegetativo depende de las variedades, de la temperatura en las diferentes etapas fisiológicas, de la duración del día y de la intensidad luminosa. El chile necesita una temperatura media diaria de 24°C. Debajo de 15° C el crecimiento es malo y con 10°C el desarrollo del cultivo se paraliza. Con temperaturas superiores a los 35°C la fructificación es muy débil o nula, sobre todo si el aire es seco. Sobre la germinación de la semilla inciden diversos factores: la necesidad de humedad y aireación, y un rango térmico de 20 y 30 °C. A temperaturas próximas a los 30 °C la germinación es más rápida que en temperaturas bajas. A temperaturas de 35 °C no hay germinación.

La humedad relativa óptima oscila entre el 50 y el 70 por ciento, especialmente durante la floración y cuajado de frutos, es ideal para un óptimo crecimiento durante las primeras fases de desarrollo y tolera una humedad relativa más elevada que en fases posteriores. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades foliares y dificultan la fecundación.

La coincidencia de altas temperaturas y baja humedad relativa puede ocasionar la caída de flores y frutos recién cuajados. Es exigente en luminosidad durante todo su ciclo vegetativo, especialmente en la floración, ya que esta se ve reducida y las flores son más débiles en situaciones de escasa luminosidad. La falta de luz provoca un cierto ahijamiento de la planta, con alargamiento de los entrenudos y de tallo, que quedará débil y no podrá soportar el peso de una cosecha abundante de frutos.

Procesos involucrados en la germinación del chile

La germinación en sentido estricto es el proceso fisiológico que se inicia con la absorción de agua por la semilla (imbibición) y termina cuando emerge la radícula. Este fenómeno, incluye numerosos eventos, tales como: respiración, hidratación de proteínas, cambios estructurales subcelulares, y elongación celular. Los estudios recientes sobre germinación de semillas son una importante herramienta para la conservación de varias especies.

Existen diferentes tipos de latencia que restringen los procesos de germinación, siendo estos de tipo: físico o mecánico (cubierta seminal dura), química, morfológica y fisiológica. Entre ellos la latencia física por impermeabilidad de la cubierta seminal es el medio más simple pero efectivo que retarda la germinación. Para romper este tipo de latencia se utilizan la escarificación mecánica, química con ácido sulfúrico y térmica con calor húmedo.

Debido a la impermeabilidad del tegumento, la germinación de las semillas de C. pubescens es irregular, lo que induce latencia física. Los bajos porcentajes de germinación de la semilla madura en esta especie se asocian con la presencia de testa dura, cera epicuteliar y alto contenido de ácido absícico.

La efectividad de tratamientos pregerminativos en semillas de diferentes especies ha sido demostrada en varios estudios. No obstante, no existen estudios sobre el tema en C. pubescens con el objetivo de entender mejor el proceso de germinación en este cultivo. Sin embargo la inmersión en ácido giberélico en trabajo llevados a cabo han demostrado la mejor alternativa como proceso germinativo en semillas almacenadas por alrededor de un año.

pubescens cuenta con una baja diversidad génica como consecuencia de un efecto fundador durante su domesticación que lo hace una especie menos polimórfica. Aun así, en la zona sur del Estado de México, con un variado número de nichos ecológicos, se cultivan diferentes genotipos de C. pubecens, que representan considerable variación dentro de la especie y por lo tanto, un valioso reservorio de germoplasma que pudiera ser de utilidad en el mejoramiento de esta especie, no solo para aspectos morfológicos sino también en la resistencia a enfermedades. Con la presencia de variación natural, algunos individuos de la población pueden expresar ciertas características con mayor o menor grado que otros, las cuales pueden dar al individuo ciertas ventajas ligadas a su ciclo de vida. Estos individuos pueden variar en la producción de frutos, tanto en número como en tamaño, color, textura, sabor, maduración, apariencia y la calidad, así como la arquitectura de la planta y su capacidad de resistir estrés abiótico o biótico.

Debido a estos factores, la variación en la reproducción de genotipos de C. pubescens, en la que algunos pudieran tener mayor cantidad de descendientes que otros, implicaría un incremento en la frecuencia de su material genético con respecto a los demás. La diversidad genética dentro de las especies es la razón principal por la que una determinada especie tenga la oportunidad de evolucionar bajo condiciones cambiantes del ambiente y presiones de selección. Asimismo, el conocimiento de la diversidad genética es indispensable para diversificar las fuentes de germoplasma, tratar de minimizar los riesgos de vulnerabilidad genética e incrementar las probabilidades de detectar alelos favorables.

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