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Efecto de bioestimulantes en el desarrollo y crecimiento del cultivo de pimiento

por Redacción

Por Gustavo Arenas Vaca

El uso de los bioestimulantes en la producción de cosechas alimentarias promueve el crecimiento y desarrollo de las plantas, además de producir mejoras en su metabolismo. De esta manera, las plantas son más tolerantes ante condiciones de estrés abiótico y al ataque de plagas y enfermedades.

En el caso del pimiento, la producción se ve reducida debido a caídas de flor y fruto, las cuales son causadas por desequilibrios hormonales y fisiológicos que se presentan en condiciones no favorables, como por ejemplo temperaturas muy bajas o muy altas, y estudios en solanáceas revelan que la aplicación de bioestimulantes tiene efectos positivos en reducir la caída de flor y fruto y así elevar el rendimiento por unidad. El conocimiento de la fenología de un cultivo particular es importante para su manejo correcto. Desde un punto de vista climatológico, estos fenómenos sientan las bases para la interpretación de cambios debidos a factores bioclimáticos; agronómicamente, la consecuencia de un microclima específico permite la respuesta que se prevé de la planta; y, económicamente, las etapas fenológicas permiten la ejecución óptima de varias prácticas agrícolas, como la polinización manual, predicción de una probable incidencia de plagas, necesidad de fertilización específica o de aplicación de sustancias hormonales particulares, control de maleza, etc.

La mayoría de bioestimulantes son formulaciones a base de reguladores de crecimiento vegetal, aminoácidos, vitaminas, enzimas, macro y micronutrientes. La concentración hormonal en los bioestimulantes generalmente es baja (menos de 0,02% o 200 ppm de cada hormona en un litro), así como también la de los demás componentes de la formulación. El contenido de nutrientes generalmente varía, y otras sustancias contenidas en los bioestimulantes, al aplicarse a las plantas, inciden positivamente en el desarrollo del cultivo, el vigor y rendimiento de este, además de la calidad de los productos. Esto debido a que se estimulan procesos naturales que benefician el crecimiento y desarrollo de las plantas, además de mejorar la tolerancia de estas a estreses bióticos y abióticos. Los bioestimulantes son cada vez más utilizados en la producción agrícola a nivel mundial y pueden contribuir eficazmente a superar el reto planteado por la creciente y continua demanda de alimentos por parte de la población mundial.

Nutrientes aplicados y la concentración de las cosechas en fechas convenientes

El cultivo del pimiento morrón, del inicio al fin de la cosecha, es largo. La cosecha generalmente se obtiene cuando el valor del producto oscila fuertemente en el mercado y los mejores precios se obtienen en ventanas específicas, generalmente bien definidas y breves. Así, para los productores de esta hortaliza sería deseable disponer de sistemas de producción que permitan concentrar la cosecha cuando los precio son mayores.

Hay regiones con climas extremos, que dificultan el cultivo del pimiento, en varios meses del año, aun en invernadero. Un sistema para producción en ciclo de cultivo corto, con densidad de población alta, podría permitir concentrar la cosecha y evitar esas condiciones adversas, con costos menores de producción; además, podría disminuirse el riesgo de enfermedades por lo corto del ciclo.

El uso de los macronutrientes y micronutrientes presentes en los bioestimulantes nos permiten solucionar algunas deficiencias nutricionales del cultivo, entre estas se puede citar la del nitrógeno, que está estrechamente relacionado con la actividad de tejidos meristemáticos, estimula el crecimiento, y al igual que el azufre, interviene en la síntesis de proteínas. Estos elementos actúan de manera sinérgica en la planta.  El potasio interviene en todo proceso fisiológico vegetal, como la regulación de la actividad estomática y la estimulación de la acción fotosintética. El fósforo ayuda al desarrollo radicular de las plantas, especialmente en las primeras etapas del cultivo. El zinc actúa como activador de diversas enzimas, activando así las defensas naturales de la planta contra enfermedades y contra el estrés ambiental.

Las hormonas vegetales, también llamadas fitohormonas, o reguladores del crecimiento vegetal, son moléculas orgánicas naturales que, en bajas concentraciones, ejercen una gran influencia en procesos fisiológicos. La principal vía de comunicación intercelular dentro de las plantas son las hormonas. Estas, individual o cooperativamente dirigen el desarrollo de células solas o llevan información a las células así coordinando el crecimiento y desarrollo de la planta. Los principales grupos de fitohormonas son: auxinas, giberelinas, citoquininas, etileno y ácido abscísico.

Las citoquininas o citocininas son necesarias para el crecimiento y desarrollo vegetal, son producidas en los meristemas apicales de la raíz y posteriormente se dispersan a otras partes de la planta donde son necesarias para regular el proceso celular. La aplicación de este producto provee a la planta de una fuente suplementaria de citoquininas para la cosecha y de esta manera, se asegura que el crecimiento del sistema radicular continúe y que los niveles de esta fitohormona se mantengan durante los períodos críticos como floración y fructificación.

Las auxinas fueron el primer grupo de hormonas vegetales en descubrirse. El primer indicio de su existencia se derivó de experimentos realizados por Charles Darwin quien analizó los efectos de una sustancia hipotética presente en el ápice de coleóptilos de avena sobre el crecimiento de plántulas hacia una señal de luz. Las auxinas son un grupo de hormonas vegetales naturales que regulan muchos aspectos del desarrollo y crecimiento de plantas. La forma predominante en las plantas es el ácido indolacético (IAA), muy activo en bioensayos y presente comúnmente en concentraciones nanomolares. Otras formas naturales de auxinas son el ácido 4-cloro-indolacético (4-Cl-IAA), ácido fenilacético (PAA), ácido indolbutírico (IBA), ácido naftalenacético (ANA) y el ácido indol propiónico (IPA).

Aunque las auxinas se encuentran en todos los tejidos de la planta, una mayor concentración ocurre en las regiones que están en crecimiento activo. La síntesis de IAA ocurre principalmente en meristemos apicales, hojas jóvenes y frutos en desarrollo. Las giberelinas (GAs) son hormonas de crecimiento diterpenoides tetracíclicos involucrados en varios procesos de desarrollo en vegetales. A pesar de ser más de 100 el número hallado en plantas, sólo son unas pocas las que demuestran actividad biológica. Su descubrimiento en plantas se remonta a la época de los años 30, cuando científicos japoneses aislaron una sustancia promotora del crecimiento a partir de cultivos de hongos que parasitaban cultivos de arroz causando la enfermedad del “bakanoe” o “subida de las plantas”. El compuesto activo se aisló del hongo Gibberella fujikori en 1926 por lo que se denominó “giberelina”. El efecto del hongo sobre las plantas afectadas consistía en un notable incremento en altura aunque con fuerte merma en la producción de grano.

La síntesis de giberelinas ocurre en varios lugares. En plántulas la síntesis y presencia de altos contenidos de estas hormonas se detecta en hojas y yemas en activo crecimiento y en material adulto a nivel de frutos, y en menor medida en raíces.

El pimiento constituye un alimento muy importante por su alto contenido de vitaminas A y C, vitales para la subsistencia de la población humana. Las hortalizas en general representan una fuente muy importante de micronutrientes esenciales para la vida. Además, aportan sustancias que previenen algunas enfermedades cuya incidencia en el ámbito mundial ha ido en aumento. Originario de la zona de Bolivia y Perú, donde además de Capsicum annum L. se cultivaban al menos otras cuatro especies, el pimiento fue llevado al Viejo Mundo por Colón en su primer viaje, en 1493. En el siglo XVI ya se había difundido su cultivo en España, desde donde se distribuyó al resto de Europa y del mundo con la colaboración de los portugueses. Pertenece al género capsicum de la familia de las solanáceas, sus frutos se pueden consumir verdes como también maduros a nivel mundial

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