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Composición y estructura idónea de las compostas

por Redacción

Por Nancy B. Hernández

Las principales fuentes de nutrición de las que hace uso  principalmente la agricultura orgánica son las compostas elaboradas artesanal o industrialmente. Un aspecto importante es verificar el origen de los materiales o evaluar el proceso empleado para obtenerlas ya que los resultados pueden ser muy diferentes en los cultivos incluso al aplicarse en las dosis recomendadas.

Entre los principales aspectos a considerar se encuentran la madurez y la estabilidad de los abonos, pues ellos denotan principalmente el uso final de la composta, aunado a otro tipo de parámetros que influyen en la calidad del proceso de composteo. La madurez se refiere al grado de transformación del material y a la posible presencia de ciertas substancias fitotóxicas y/o con olor desagradable. En cambio la estabilidad está relacionada con la actividad biológica del compost y su transformación al ser aplicado al suelo. Es importante diferenciar los dos conceptos y determinar el grado de exigencia de cada uno según el uso que se pretenda dar al compost. Por ejemplo, si un compost está maduro pero no estable no tiene por qué presentar problemas en una aplicación a cultivos extensivos; por el contrario, si un compost se quiere usar como substrato se necesitará máxima madurez y estabilidad.

El problema de la caracterización y valorización del compost está en uniformizar los criterios de productores, comerciales y usuarios, y en poder aplicar parámetros muy simples y económicos. Una vez el aspecto del compost es aceptado (color, olor, granulometria, humedad, ausencia de contaminantes físicos) y estemos todos convencidos de que no se deben compostar materiales con determinados contenidos en contaminantes, pueden escogerse unos parámetros fáciles de realizar en la misma planta o en la mayoría de laboratorios de análisis de suelos. A continuación se presentan cada uno de los parámetros que pueden ser evaluados en una composta y el grado de afectación si alguno de ellos queda lejos de los parámetros permitibles.

Humedad

Contenidos bajos favorecen el transporte, pero dificultan el manejo y la aplicación por el polvo que se origina, a la vez que puede esconder una baja estabilidad del compost. Además, probablemente una humedad muy baja puede haber provocado un incompleto desarrollo del proceso.

Granulometría

Está muy relacionada con el aspecto y la facilidad de manejo y puede condicionar su uso. Este parámetro es particularmente importante cuando el destino del material vaya a ser el de substrato. En ciertos casos una granulometría muy fina, además de dar problemas en la utilización (exceso de polvo), puede ser debida a un tratamiento de molturación final para “esconder” cierto tipo de impurezas.

Cuantificación de los contaminantes físicos y tamaño

Al realizar la granulometría es importante ver y cuantificar las impurezas (plásticos, vidrios, partículas metálicas) que aparecen en las distintas fracciones. Informa de la mala calidad de los materiales iniciales. Afecta al aspecto y a la aceptación. El contenido en determinados contaminantes físicos entraña peligros en su utilización.

Densidad real y aparente

Parámetro de interés general para el transporte y manejo del compost y con interés particular para el cálculo de la porosidad y de su uso como substrato. Puede estar relacionado con los materiales tratados y con la manera en que se ha desarrollado el proceso.

Test de autocalentamiento

El seguimiento de la temperatura a lo largo del compostaje es una de las mejores maneras de controlar el proceso, siempre que se sepan interpretar los cambios. Cuando finaliza la fase de maduración, se espera que la temperatura del material alcance niveles cercanos a los ambientales; si el material no está madurado completamente puede ser que no presente temperaturas elevadas, por distintas razones: humedad muy baja, poca cantidad de material.

pH y Conductividad eléctrica (CE)

Comúnmente, estos parámetros reciben poca atención desde el punto de vista de aplicación, pero es importante tenerlos en cuenta desde el punto de vista de proceso a lo largo del cual sufren variaciones. pH’s ácidos indicarán condiciones anaerobias y pH muy altos están relacionados con el contenido en nitrógeno amoniacal y carbonatos solubles. La CE es elevada en general en materiales compostados (excepto en el caso de haber compostado solo restos vegetales), pero también valores excesivamente elevados pueden relacionarse con un mal control del proceso, con materiales contaminados o con riegos excesivos con lixiviados o con aguas salinas.

Materia orgánica total y resistente

Tiene sentido aplicar el compostaje a materiales con proporciones elevadas de MO. El contenido final será la consecuencia del valor inicial de MO, de su degradabilidad y de la transformación que haya sufrido durante el tratamiento. Resulta fundamental examinar, en un compostaje, los contenidos inicial y final de materia orgánica para tener idea de la transformación sufrida por el material. Es un parámetro importante en caso de aplicación en el suelo ya que: 1) incidirá, de forma global, sobre todas las propiedades del suelo (físicas, químicas y biológicas); y 2) favorecerá, al mismo tiempo, los ciclos geoquímicos. En caso de ser utilizado como substrato, la M.O. influirá así mismo sobre su propiedad física; indispensable conocer además su estabilidad. Intentar valorar la estabilidad o la transformación sufrida por un residuo sólo por el contenido final de MO es totalmente inadecuado, si no se conocen los valores de partida

Materia orgánica resistente

Es un parámetro que fue inicialmente utilizado en la caracterización química de las turbas. Indica el porcentaje de materia orgánica resistente (MOR) a la hidrólisis ácida y se acostumbra a expresar respecto a la materia orgánica total, denominándose Grado de estabilidad (GE). Es de esperar que al avanzar el compostaje se eleve su contenido, ya que aumenta la cantidad de productos resistentes a la hidrólisis, por incremento relativo, en el caso de ligninas, y por formación de nuevas sustancias estables. El valor que alcanza en los productos finales del compostaje da información muy valiosa sobre el comportamiento del compost al ser aplicado y por tanto de los usos más adecuados.

No olvidar que el uso de compost, desde el punto de vista de conservación del suelo, tiene como finalidad mejorar el contenido en MO (con todas las ventajas que lleva implícitas como evitar la erosión, incrementar la capacidad de retención de agua o contribuir a la mejor captación de CO2) y esto se consigue si la MO que se aplica presenta una tasa de mineralización baja (es resistente). También un compost estable, difícil de degradar, liberará más lentamente los fitonutrientes, hecho que en el caso del N contribuirá a reducir el peligro de contaminación de aguas.

Nitrógeno Kjeldhal

Existe la posibilidad de determinarlo sobre muestra húmeda o seca, con lo que la información que facilita es distinta. Determinado sobre muestra húmeda indica, a la vez, el contenido en nitrógeno en forma orgánica y amoniacal; determinado sobre muestra seca informa mayoritariamente sobre el contenido en nitrógeno orgánico. Es un parámetro que se valora mucho al aplicar el compost en agricultura, desde diferentes puntos de vista: el económico, el energético y el ecológico. Es discutible si es un parámetro al que se le deba exigir un contenido mínimo ya que depende del tipo de materiales que se composten; pero si se están compostando materiales ricos en nitrógeno deberá controlarse a lo largo del proceso porque su pérdida indica un mal manejo del compostaje.

Nitrógeno no Hidrolizable

La determinación de la materia orgánica resistente permite determinar paralelamente el llamado NnH (nitrógeno orgánico resistente a la hidrólisis) que será difícilmente mineralizable. Se puede considerar un buen índice de la calidad del compost y además aporta información importante de cara a su aplicación. En un buen proceso de compostaje, sus niveles deben incrementarse. Puede expresarse como porcentaje del nitrógeno orgánico total (NnH/Norg).

Relación C/N

El valor numérico de esta relación se halla al dividir el contenido en C (MOT/2) por el contenido en nitrógeno orgánico. Es un parámetro ampliamente usado, pero debe ponderarse correctamente, teniendo siempre presentes otros aspectos del compost analizado. Equivocadamente se considera que el compost está maduro si el cociente C/N se acerca a 10; este valor es el que presenta la materia orgánica estabilizada de un suelo que no tiene por qué corresponder al que presente la MO estabilizada de un compost. Es necesario conocer la relación C/N inicial en los residuos a compostar puesto que nos dará una idea de la velocidad del proceso y de la posibilidad de pérdidas de nitrógeno.

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