Inicio Noticias Fuerte reducción en rendimiento por mancha bacteriana

Fuerte reducción en rendimiento por mancha bacteriana

por Redacción

Por Nancy Hernández

La patología producida por Pseudomonas syringae pv. tomato es la principal enfermedad bacteriana del tomate; los principales daños ocurren cuando las plantas –normalmente adultas– tienen follaje abundante y poca aireación entre plantas. Cuando las condiciones resultan ser óptimas para el desarrollo de la enfermedad, como lo es la presencia de precipitación, la incidencia puede ser superior al 50 %. Actualmente se encuentra distribuida en todas las zonas del mundo en donde se cultiva tomate.

En México, el tomate, Solanum lycoersicum L., es la segunda hortaliza más importante después del chile. Existen alrededor de 20,000 Ha, de tomate bajo agricultura protegida de las cuales aproximadamente 12, 000 con de invernadero y el resto corresponde a malla sombra y macrotúnel entre otras estructuras. Es una de las especies hortícolas de mayor importancia debido al valor de su producción y  a la demanda de mano de obra que genera el cultivo, es el principal producto hortícola de exportación. En los foliolos en los estados iniciales de desarrollo de esta solanácea, las lesiones que se forman presentan una coloración entre castaño oscuro y negra. Estas lesiones carecen de halo, pero dicho halo se forma posteriormente. Las lesiones se extienden por toda la hoja pero es más notable en el envés que en el haz. Las lesiones pueden coalescer (unirse) llegando a producir necrosis en grandes porciones del tejido. Los tallos, peciolos, pedúnculos, pedicelos y sépalos son igualmente afectados; en estas zonas de la planta las lesiones tienen forma oval a elongada. En fruto se forman pequeñas manchas oscuras que raramente son mayores a 1 mm de diámetro. El tejido que rodea cada mancha puede mostrar un color verde más intenso que las zonas no afectadas. Generalmente, las lesiones están ligeramente levantadas sobre la superficie y pueden dar la apariencia de estar hinchadas. La mancha bacteriana causada por xanthomonas vesicatoria es frecuente en zonas de clima medio y frío donde prevalecen condiciones de humedad relativa alta y temperaturas entre 17° y 24° C. El patógeno se transmite en las semillas de tomate y sobrevive en restos de cultivo hasta por seis meses y en algunas malezas. La mancha bacteriana del tomate es una enfermedad que se puede presentar desde la etapa de semillero. En plántulas en semilleros, el patógeno induce manchas negras y húmedas en hojas.

La enfermedad se inicia en hojas bajeras de la planta en forma de manchas o lesiones de color negro, con bordes irregulares que por el envés presentan apariencia húmeda. La bacteria produce lesiones negras en las flores, los pedúnculos que sostienen los frutos y el tallo. En los frutos verdes y maduros la lesión puede localizarse en la región adyacente al pedúnculo y es redonda, de color negro a marrón oscuro, y se rodea de un leve halo clorótico. Se conoce quie el tomate es un producto sumamente importante en la dieta de muchos países y además de sus propiedades nutricionales, es capaz de prevenir diferentes cánceres, reduce el colesterol, combate infecciones, fortalece el sistema inmune, elimina el ácido úrico y reduce el riesgo de infartos, además es remineralizante y desintoxicante, por ser un diurético natural, lo cual es capaz de eliminar toxinas y el ácido úrico en el cuerpo.

Desarrollo y diseminaciòn de baterias en el cultivo

Las bacterias son microorganismos unicelulares, generalmente con un tamaño de 1-2 µm, que no pueden verse a simple vista; pueden ser benéficas o dañinas y tienen morfología variada. Estas formas constituyen una manera simple de diferenciarlas: bacilos (bastones), cocos (esféricas), bastones pleomórficos (tendencia hacia formas irregulares) y formas espiraladas. La mayoría de las bacterias asociadas con las plantas son bastones.

En general, las bacterias se reproducen por fisión binaria en la que una célula se divide en dos. En condiciones naturales las bacterias fitopatógenas sobreviven en residuos vegetales sobre la superficie del suelo, en o sobre semillas, en el suelo, y asociadas con hospedantes perennes. Pero algunas bacterias también pueden sobrevivir en el agua, y algunas hasta en objetos de trabajo (maquinaria, material de empaque, herramientas, etc.) o sobre o dentro de insectos. La forma de supervivencia suele ser esencial para prevenir la diseminación y para el manejo de la enfermedad. La diseminación de las bacterias fitopatógenas es fácil, pero afortunadamente no siempre resulta en enfermedad. Generalmente ocurre por partículas de suelo y arena llevadas por el viento, las cuales causan heridas, especialmente durante o después de lluvias. Las heridas son esenciales para el ingreso de muchas bacterias a la planta. La maquinaria, ropa, herramientas, material de empaque y el agua también pueden diseminarlas, así como también los insectos y los pájaros. La mayor parte de las especies bacterianas que constituyen agentes de enfermedad en plantas están contenidas en los géneros Pseudomonas, Ralstonia, Erwinia, Agrobacterium, Clavibacter, Xylella y Xanthomonas. Las enfermedades bióticas de la plantas, generalmente son difíciles de diagnosticar a niveles de campo, en muchos casos, se requieren técnicas especializadas para llegar a la identificación correcta.

La planta de tomate se ve afectada por varias enfermedades causadas no solamente por baterias sino virus y hongos. Estas enfermedades se pueden presentar con mayor facilidad en los cultivos con alta densidad de plantas.

Enfermedades bacterianas

  • Chancro bacteriano del tomate
  • Mancha negra del tomate
  • Roña o sarna bacteriana
  • Podredumbre blanda

Enfermedades por virus

  • Virus bronceado del tomate
  • Virus mosaico del pepino
  • Virus Y de la papa
  • Virus del rizado amarillo del tomate
  • Virus mosaico del tomate
  • Virus del enanismo ramificado del tomate

Enfermedades por hongos

  • Oidiopsis
  • Podredumbre gris
  • Mildiu
  • Marchitez vascular

Semilla de buena calidad y selección de plántulas sanas

Dado que la bacteria se transmite por la semilla, se debe usar semilla de buena calidad para evitar el establecimiento de la mancha bacteriana desde los semilleros. La selección de plántulas libres de la enfermedad, en el momento del trasplante, es importante para evitar epidemias desde los primeros estados de desarrollo del cultivo. Amplias distancias de siembra y suelos bien drenados disminuyen la severidad de la mancha bacteriana. Si la enfermedad se presenta en campo en los primeros estados de desarrollo, se debe realizar una poda de tallos y hojas afectadas para proceder a retirar y eliminar el tejido enfermo hacia lugares alejados del cultivo. Durante el cultivo se debe tener un adecuado control de malezas, ya que algunas son hospederas de la bacteria. Una vez finalizado el cultivo que ha sufrido ataques por la mancha bacteriana, se deben retirar y eliminar los residuos de cosecha y realizar una rotación de, por los menos, de 1 a 2 años con cultivos no susceptibles al patógeno.

La bacteria es también diseminada por la lluvia y las herramientas de trabajo, especialmente durante los trasplantes. El patógeno puede sobrevivir en los restos de cosecha hasta por 30 semanas. También, varias especies de las malezas pueden albergar a la bacteria. La supervivencia de la bacteria en suelos no tratados es de corta duración (menos de 30 días). Tanto la humedad alta como las temperaturas bajas (18-24 °C) favorecen el desarrollo de la peca bacteriana.

Se debe evitar establecer cultivos de tomate en el mismo terreno 2 años consecutivos; también es recomendable la producción de trasplantes libres de inóculo en zonas donde no se cultive tomate. Utilizar semilla certificada y mantener los campos de producción libres de malezas (arvenses). Es recomendable también realizar aplicaciones con algunos bactericidas (hidróxido de cobre y la kasugamicina) solos o combinados. La aspersión de los productos se debe realizar cuando se presenten las condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad, o bien, cuando se observen los primeros síntomas. Por otra parte, se ha reportado que el activador de la resistencia sistémica adquirida “Acibenzolar-S-metil” ha controlado satisfactoriamente a la bacteria cuando se aplica de manera preventiva.

Relacionados

Deja un Comentario

Este sitio utiliza cookies para mejorar tu experiencia, ¿estás de acuerdo en seguir haciendo uso de nuestra plataforma? Aceptar Leer Más

UA-134859978-1